Con el propósito firme de salvaguardar el interés superior de la niñez y garantizar sus derechos fundamentales, la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas y el Consejo Nacional de Fomento Educativo unieron esfuerzos para llevar educación inicial y talleres de crianza respetuosa al interior de los Centros de Ejecución de Sanciones.
¿Qué acciones se implementan en el penal de Altamira?
Esta estrategia interinstitucional opera activamente en el penal de Altamira, complejo que ya cuenta con un espacio amigable diseñado especialmente con enfoque de infancia.
En este sitio, las personas privadas de la libertad del área femenil que son madres asisten a capacitaciones de desarrollo infantil, mientras que personal del Departamento de Psicología del centro complementa las acciones brindando sesiones de estimulación temprana a los menores.
La directora del CEDES Altamira, Yolanda Garibay Caballero, puntualizó que actualmente solo cuentan con un menor de edad residiendo formalmente con su madre, debido a que la normatividad penitenciaria permite su estancia únicamente hasta los tres años de edad.
Explicó que, a través de la Subsecretaría de Ejecución de Sanciones y Reinserción Social, se subsidia de manera integral el proceso de transición de los infantes, asegurando su alimentación y atención médica continua.
Detalles sobre el programa de crianza respetuosa
Un rostro de este programa es Consuelo, una interna que vive su maternidad tras las rejas junto a su pequeño hijo de dos años y tres meses.
Ella asiste puntualmente a las aulas del Conafe para aprender técnicas de crianza positiva, un beneficio que compagina con talleres de autoempleo —como la elaboración de manualidades en fieltro y tazas personalizadas— que le permiten generar ingresos propios.
Las autoridades del centro destacaron que la recreación y el deporte han sido herramientas clave para el desarrollo psicosocial del menor.
Impacto en la vida de las madres internas
El infante no solo convive de cerca en las actividades físicas de las internas, sino que además interactúa de forma saludable con los hijos de otras familias durante los días de visita general, logrando con ello un entorno de reclusión más digno, humano y sensible a las primeras infancias.


